¿Qué es inbound marketing?

El marketing de entrada es una estrategia que facilita que los clientes potenciales le encuentren en Internet y sepan más sobre su marca, productos y servicios, proporcionándoles información de calidad que responda a sus preguntas, preocupaciones y necesidades.

Para ello, combina el marketing de contenidos, el SEO, el SEM, el marketing por correo electrónico y las redes sociales con potentes tecnologías de automatización del marketing y análisis web.

El valor del inbound marketing reside, por un lado, en cómo los gestiona, basándose en una solución de software que facilita el trabajo con todos ellos de forma integrada; y por otro, en una mentalidad que valora al cliente y lo sitúa en el centro de todo el proceso.

¿Cómo funciona?

Atraer, convertir, cerrar y deleitar son las cuatro etapas de la "técnica Inbound". La atención se centra en cada una de las etapas del ciclo de compra de los clientes potenciales (descubrimiento, deliberación y decisión), así como en una cuarta etapa que tiene en cuenta las consideraciones posteriores a la venta. Esto se debe a que, en el contexto del marketing Inbound, la fidelidad del cliente es fundamental para el éxito a largo plazo de una empresa.


  • Atraer 

Esta etapa consiste en establecer la presencia en línea de su empresa y atraer a sus clientes ideales hacia sus contenidos, así como a sus productos y servicios, a través de ellos.

  • Convertir

Trabajas para convertir a tus clientes ideales en contactos una vez que los has atraído (leads).

Aquí es cuando entran en juego las herramientas enfocadas a la conversión, como los leadflows, los chatbots, los CTA y los formularios, que suelen estar conectados con ofertas de contenidos descargables o promociones especiales.

  • Cerrar

Durante la etapa de cierre, todos los esfuerzos se dirigen a completar la venta. Para ello, los equipos de marketing y ventas trabajan juntos para maximizar los resultados de la estrategia global.

  • Deleitar

El marketing entrante consiste en deleitar a los clientes. Esto significa que, con el inbound marketing, la relación con los clientes no termina en el punto de compra, sino que se busca mantenerlos y convertirlos gradualmente en promotores de la marca.